Paparruchadas

En México, la palabra “bruto” se utiliza –cuando se utiliza de manera correcta- para calificar a una persona como violenta, muy tonta o sin educación. Por otra parte, un mineral “en bruto” es aquel que no ha sido pulimentado o no ha sido separado de la ganga y en general, un producto “en bruto” es aquel que se encuentra en su estado “natural”, es decir, sin la acción transformadora del hombre. Brutalidad es algo que tiene calidad de bruto, es decir, tonto, torpe, violento, y por mencionar el significado más suave, mal educado. A veces se intenta emparentar el adjetivo “bruto” con el nombre de familia del conspirador que dio muerte, junto con varios senadores más, a Julio Cesar. El asesinato perpetrado en la sede del senado, donde la víctima fue cosida a puñaladas, fue una brutalidad.

 

  Si un portal de noticias, de un medio electrónico, califica de “brutal” el decir de una persona, lo que se debe entender es que fue algo tonto, sin educación, o de matiz violento.

Pero sucede que suele calificarse de esa manera sin más, cualquier comentario o acción. En el ejemplo que damos, se trató de la opinión de un llamado filósofo acerca de nuestra sociedad de consumo. El portal de noticias utilizó la palabra “brutal” como sinónimo de “grande” con la intención de magnificar la importancia de lo dicho y excitar la curiosidad morbosa del asiduo navegante de redes sociales.

 

Aquello calificado de “brutal” resultó ser una banalidad, pero adjetivada de manera conveniente para provocar visitas al sitio de internet.

 

El problema es que verdaderas brutalidades son ocultadas tras cortinas de adjetivos. Hemos dicho que, cuando una sociedad se enferma, lo primero que se corrompe es el lenguaje. Debemos añadir que, cuando una sociedad se enferma, la verdad se encuentra gravemente comprometida. Verdad es aquello digno de confianza, ya sean palabras o personas. Cuando hablamos de una realidad impersonal, verdadero es aquello que no requiere comprobación alguna por ser evidente, es decir “completamente visible”.

No es casualidad que en los medios electrónicos, cueste trabajo distinguir entre portales de noticias y sitios de entretenimiento. En ambos  casos, se difunden trivialidades cómo si fuera necesario conocerlas y un sinfín de mentiras que intentan no serlo en base a opiniones “desinteresadas” de diversos personajes en el menor de los casos, cientos de desconocidos en la  mayoría de ellos.

Para colmo, el lenguaje se ningunea y entorpece cuando se intenta calificar con anglicismos ridículos la falta de veracidad en todo lo que se publica en internet. Para su desgracia, a los doctos “viajeros de ciberespacio” no les informaron que en nuestro idioma contamos con palabras tales como “embuste”, para designar la mentira que intenta ocultarse con artificios, y “paparrucha”, hermoso vocablo utilizado –o que debiera utilizarse- para señalar aquellas noticias falsas destinadas a atarantar al vulgo o para calificar expresiones tontas y desatinadas. Basta y sobra el lenguaje elemental y distorsionado utilizado en internet para descubrir que todo se trata de una gran paparrucha, aderezada con infinidad de embustes.

 

Quien piensa feo, habla y escribe feo, principalmente cuando carece de conocimiento suficiente del idioma español o presenta ese feo complejo europeocentrista, que le hace creer en la conveniencia de mutarse en extranjero en su propia tierra, complejo del que se aprovecha cierta runfla de importados que, viviendo, comiendo y disfrutando de cálida hospitalidad, se atreven a despreciar una cultura que no conocen y que están incapacitados para comprender, dada su riqueza y complejidad.

 

Si le preguntamos, por ejemplo, a los señores sudamericanos que se dedicaron a maicear funcionarios a fin de obtener jugosos contratos de explotación petrolera, qué es lo más destacado de nuestra basta cultura, responderán sin duda que la facilidad de abrirse camino al amparo de fajos de dólares, con el embuste de hacer un gran negocio para todos. Alguna vez, Jorge Ibargüengoitia se preguntaba, “¿cómo le hacen los extranjeros para obtener los mejores alojamientos de la ciudad?”.

 

Y así nos va